Plantas medicinales utilizadas en el valle
En Candanal, Peón y Arroes recuerdan a uno de los primeros médicos al que acudía que estaba en Venta de las Ranas. Pero antes de que se formalizara ir al médico, la mayor parte de las dolencias que no fueran graves se solían curar con los conocimientos que solían haber en todas las casas sobre plantas medicinales. Los vecinos y vecinas recuerdan ir de pequeños junto a sus abuelas a coger diferentes plantas en primavera, verano y otoño para infusiones y cataplasmas.
Malva y xabú (flor de benito-sauco); Azufre para el tiroides; Celedonia= zirigueña para úlceras, corazón, heridas, verrugas; Flor de cotoya para la diarrea; Romero para la circulación y la memoria; Nielda para los dolores de menstruación; ajo machacado para las lombrices; eucalipto hervido para los catarros y para desinfectar las casas; barbas del maíz como diurético y para la infección de orina; hierba luisa para cólicos y dolores de barriga; la ruda o rude que recuerdan olía muy mal, se solía tener colgada en las casas y se utilizaba para el mal de ojo, otro de sus usos era para los sofocos. Maria del Mar de Candanal recuerda que su abuela (Donata la Zabarcera) tomaba ruda cuando “subía la madre y el histérico”,
María de Peón recuerda cómo su abuela hacía cataplasmas para el catarro de xebu de carnero en papel de estraza con pequeños agujeros que se calentaban en la cocina de carbón y se ponía sobre el estómago y/o en la espalda.
También se hacían aceites para la piel con hierbas que se recogían en San Juan.
