"Poner el ramu"
Se llama “poner el ramu” a dar por finalizada una tarea. En algunas ocasiones se hacía algún evento para celebrar que dicha actividad se había acabado.
Se ponía el ramu, físicamente, cuando se acababa una casa y se colocaba en tejado, normalmente un ramo de laurel.
Se utilizaba esta expresión para cuestiones muy diferentes: cuando se casaba el último hijo o hija de la familia, cuando terminaba la faena de la yerba, cuando finalizaba la siembra del maíz o las esfoyazas.
En el caso de las esfoyazas, además, se celebraba el “poner el ramu” con una pequeña celebración. El último día que se hacía la esfoyaza, se juntaban todas las personas que habían participado y se celebraba con vino dulce y galletas, pastas o incluso castañas o sidra dulce.
